sábado, 3 de mayo de 2014

Yo más! No! Yo más! Ni pa tí ni pa mí. Los dos igual


Como primer post que escribo, estoy algo nerviosete y ningún texto es lo suficientemente bueno ni está lo suficientemente bien escrito ni nada que me convenza. Pero como con algo hay que romper el hielo, pues iré con algo fácil. Una anécdota que arrejunta varias :)

El otro día hablaba con una amiga, Katherine –por ejemplo, que ahora está viviendo en Alemania y ha sacado un tema de esos que ahora me rodean por todos lados y da gusto. Un tema de estos que mucha gente niega o lo ve como algo que es normal. Por suerte esta amiga lo llama por su nombre y lo identifica como una práctica más del patriarcado contra la que hay que luchar.

Kat está preparándose para entrevistas en dicho país. Me ha escrito para decirme que se ha quedado flipando al ver la cantidad de páginas webs que advierten que una pregunta muy frecuente a la entrevistada va encaminada a averiguar si pretende formar una familia el próximo año. Sobra decir que esta pregunta aparece en la entrevista con el condicionante de que la persona que busca el empleo sea mujer.
Aparte, esta amiga lleva ya un tiempo bastante cabreada con los alemanes. Así que no le ha hecho mucha gracia y yo he intentando que no hiciera sangre con estas personas asociando exclusivamente el machismo a los alemanes ya que tiene que pasar una temporadita en ese país. La he recordado que en España, o en su país (Estados Unidos), o en cualquier país capitalista las cosas son así. La conversación ha derivado en comentarios sobre uno y otro país en cuanto a como se trata a la mujer en el trabajo, o cómo lo ven los adolescentes en cada uno de esos países.

Antes de comentar algunas de las cosas del tema, me gustaría copiar textualmente lo que me ha escrito mi amiga de lo que le gustaría responder en la entrevista si le preguntaran eso:
“Oh! Don’t worry! I am an abortion enthusiast, i know us women have this scary thing called an uterus and we just can’t control what grows inside of us, but we can always yank em out! Ya know what I am saying”
Que, para los que no sepáis inglés, denota el mucho asco que le da la diferencia de trato según el género en el ambiente laboral y el mucho asco que le da cómo se cosifica o deshumaniza el cuerpo de la mujer.

Por introducir, Kat, estadounidense que vive en Alemania, es profesora. Tiene una de esas clases que dan gusto porque deja que la mente de los chavales vuele. Es clase de conversación en inglés en la cual ella sólo propone un tema. De vez en cuando hace comentarios y preguntas encaminadas a que tengan un pensamiento crítico y les da material. Pero nunca impone sus ideas.
El caso es que una de las cosas que me escribió fue lo mucho que le dolió y le molestó que sus chavales dijeses que estrictamente hablando, desde un punto de vista económico, es normal que se pregunten ese tipo de cosas porque podría ser perjudicial para las empresas ya que éstas perderían dinero. Yo la respondí que esa frase sería cierta al 100% si se cambiara el “económico” por “capitalista”. No me mola una mierda, pero es así de cierto. En cualquier caso yo puedo decir eso con criterio porque he estudiado economía, he estudiado la rama más capitalista de mi ingeniería y he aprendido cómo funciona este sistema ruinoso e inhumano. Por lo tanto, yo puedo salirme de la parte teórica del capitalismo y decir “esto es una mierda”. Pero si me quedé preocupado y empaticé con mi amiga por el hecho de que nuestros adolescentes van pregonando esas frases como algo que no hay que discutir o cambiar, como si fuera algo innato. Ella me decía que le dolió, y lo entiendo, porque las relaciones laborales heteropatriarcales que se ponen en práctica se ven como algo normal entre niños de colegio e instituto y son estos chavales y chavalas las que van a tener que luchar contra ello algún día. Pero el heteropatriarcapitalismo les tiene bien domesticados.

Para demostrarle a mi amiga que estos pensamientos y actos machistas no se dan sólo en Alemania le comenté algo que me dijeron hace poco. En España, el número de chavales que respondían con un “algo habrá hecho” ante situaciones de violencia física machista –refiriéndose a las mujeres maltratadas –, ¡había aumentado!
Por desgracia no he encontrado los datos que confirmen eso, pero porque no quepa duda que los jóvenes españoles somos machistas, he encontrado este otro artículo de hace pocos meses:
http://www.eldiario.es/sociedad/mujeres-victimas-violencia-genero-anos_0_204030440.html
Como se puede comprobar, no hemos ido a mejor.

Y respecto al mundo laboral, me acordaba de cómo en las últimas semanas dos amigas me han contado sus experiencias en sus inicios laborales y rápidamente se convirtieron en un argumento más para demostrar que el machismo nos invade abrumadoramente allá donde vayamos.
La primera de ellas surgió en un ambiente muy casual. Estábamos hablando de feminismos y ella se puso a relatarme su experiencia. Llamémosla María. Me contó cómo se dio cuenta al poco de entrar que sentía como todo estaba liderado por hombres, como sentía ella misma que tenía que ser supervisada o como su comunicación no funcionaba igual que la de otros compañeros leídos hombres. Lo gracioso fue como esta conversación la tuvo con una de sus mejores amigas y ella le contestó como había pasado por lo mismo y como era algo muy habitual – otra persona cercana a María se lo confirmó.
Pero si eso ya es “gracioso”, lo fue todavía más unos días después cuando otra amiga – Pepita - nos vino a las dos – María y yo - y nos empezó a contar como nota la diferencia de trato que tienen sus colegas masculinos y sus colegas femeninas, y lo muy harta que está de que se valore menos su trabajo o se dude más de él o se la dirijan a ella con menos respeto que a los tíos. Fue bestial porque moló como María tomó esta vez el papel de apoyo que comprende y la hizo ver que no está sola. Y fue bestial como Pepita se iba dando cuenta de que realmente no estaba sola y que no era que ella era peor que los demás o que era muy sensible como pensaba muchas veces. Me gustaría matizar que por escrito puede sonar como una conversación sin más, pero Pepita lo estaba pasando realmente mal y esta conversación la estaba llegando a lo más profundo del alma, de la misma manera que María habla de ello con un conocimiento de causa y un sentimiento hacia el tema muy profundo.

Para mí también fue una gran conversación. Siempre he dicho que sin los testimonios de muchas mujeres no habría llegado a pensar como pienso y saber todo lo que sé ahora. Estos dos testimonios han sido una reafirmación de ello y suponen ese combustible que me hace seguir.
Por otro lado, y haciendo un inciso, también me corroboró el valor de contarse las cosas entre personas con la misma problemática. En este caso yo le daba toda la razón, y le animaba a qué tratará de hacer esto y lo otro, pero lo que yo nunca le podría haber dado es esa comprensión que sólo se tiene cuando tú has pasado por lo mismo – como fue el caso de María.
Y tercero y último, vaya chorrada lo de que somos menos machistas porque la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres en el mismo puesto se ha reducido – cosa qué, por cierto, no es cierta según UGT.

Así que ahí se quedó la cosa. No llegué a entrar en tanto detalle con Kat, pero vamos, creo que quedó claro que no estamos tan lejos los españoles de los alemanes y al revés. Qué bonito qué estemos tan profundamente unidos – ahora es cuando saco el cartel de sarcasmo.

Aunque, por ser justo, también haré mención a un punto que si puede marcar una diferencia entre las españolas y los alemanas, y es la tradición anarco-feminista que se ha dado en muchas autoras españoles. Según Kat, la mitad de la literatura anarcofeminista que ha encontrado es española. Y, por si alguien tiene interés, algunos de los nombres que me dijo fueron: Lucía Sánchez Sornil, Mercedes Camposada y Amparo Poch y Gascón; fundadoras las tres de la revista anarcofeminista Mujeres Libres en 1936. Disfrutad de la lectura!

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