Uno de los parques más
importantes de Copenhague lleva el nombre de “Fælledparken”, que en castellano, sería algo
así como el parque de lo común o de lo comunitario.
Este parque es famoso
porque cada año acoge la celebración del Primero de Mayo, con una celebración
multitudinaria donde los grandes partidos de “izquierdas” dan discursos y la gente se reúne alrededor de
cervezas y comida.
El año pasado el 1 de
Mayo llegó cuando el gobierno social demócrata había empezado a reducir
impuestos para los ricos, eliminar prestaciones sociales, y, sobre todo, tras
dos meses de lock-out o cierre patronal para imponer nuevas condiciones laborales
a los profesores y profesoras de primaria.
En este ambiente a la
izquierda no-parlamentaria danesa se le prohibió finalizar su manifestación en Fælledparken,
(en teoría porque se negaban a pagar el nuevo cánon por acudir al parque,
justificado como gastos de limpieza, etc.) . Sin embargo en una acción
espontánea la manifestación entró en el parque y llegó hasta el escenario donde
el alcalde de Copenhague no pudo terminar su discurso debido a los abucheos de la gente.
La acción fue muy potente
y muy provocadora. Nunca antes había ocurrido algo así en Dinamarca, y las
caras de la gente que disfrutaba de su picnic al paso de la manifestación
variaban entre el desconcierto, el apoyo o el enfado. Gritar “Social –demócratas,
traidores a la clase obrera” o “ Helle es azul” (En referencia al bloque de
derechas y a la primera ministra danesa, social-demócrata.) era, en sí mismo, un acto de desobediencia atípico.
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| Manifestantes abuchean al alcalde Frank Jensen en 2013 |
Y así llegamos a 2014. La primera ministra, Helle Thorning-Schmidt, tenía programado un discurso en las celebraciones del 1º de Mayo (el año anterior no se había atrevido a aparecer) y un grupo anónimo de activistas convocó una pitada con unas semanas de antelación. Periódicos, radios y televisiones no hablaban de otra cosa: “Es anti democrático”, “No busca el diálogo”, “Es un ataque”, fueron los argumentos más repetidos.
Finalmente las juventudes social-demócratas se parapetaron alrededor del escenario para proteger a su líder (sí, esa que ha vendido la empresa pública de energía a Goldman Sachs, que ha reducido el presupuesto para educación y que sigue pavimentando el camino hacia una Dinamarca neoliberal). Pese a su presencia, la pitada fue monumental, aunque no se pudo apreciar ni por la televisión ni a través de los (inteligentemente) distribuidos altavoces, emitiendo a toda potencia las palabras de la primera ministra.
| Protestas en el 1 de Mayo, 2014. |
Se nos acusaba a los que
silbábamos o abucheábamos de no buscar el diálogo, pero ¿qué tipo de diálogo es
un discurso desde un escenario y
negándose a que se produzca ninguna crítica ni reacción negativa?
Esta es una anécdota en
una ciudad pequeña, en un país pequeño, pero creo que es exportable a otras
muchas situaciones. Habla de la alarmante despolitización de nuestra sociedad y
del contraste entre lo fácil que es hablar de diálogo y lo difícil que es, de
hecho, dialogar.
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| "Estáis limitando mi libertad de expresión" |
P.d.: ¡Mi primera entrada en este blog! Comentarios, críticas y opiniones son bienvenidas, para que nosotras sí que generemos un poco de diálogo y sigamos construyendo poco a poco este espacio. (Qué nervios al darle al botón de publicar. ¡Pero ahí va!)


Ahí! Ahí! Claro que sí
ResponderEliminarMe alegro de leerte Helia
Politizar el 1 de mayo, es que menudas ideas tenéis... :-P
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